El tiempo libre de nuestros niños es un descanso de sus responsabilidades escolares y es importante que sea aprovechado y disfrutado por ellos a su manera. Este periodo de ocio puede traerle muchos beneficios para su propio desarrollo como persona ya que son momentos donde el niño podrá jugar, explorar, experimentar, imaginar y crear.

Los hará muy felices saber que pueden escoger las actividades de recreación en las que deseen invertir su tiempo e incluso cuando decidan no hacer nada, ellos estarán practicando la libertad de sus decisiones. Además, pondrán en práctica sus ideas y su creatividad para lograr un desenvolvimiento placentero y espontáneo.  Así, satisfacen sus necesidades de descanso, entretenimiento, expresión, aventura y socialización.

También, al desconectarse de los deberes, podrán conocerse mucho más, descubrir otros aspectos de ellos mismos y potenciar aún más sus habilidades, mientras recargan sus energías para retomar posteriormente sus actividades cotidianas. Por ello, este tiempo facilitará que se pongan en contacto tanto con su entorno como con ellos mismos, lo cual aportará de manera positiva y significativa en su desarrollo cognitivo, emocional, afectivo y social.

El acompañamiento de los padres es fundamental en este periodo; sin embargo, recordemos que este tiempo es suyo, por lo que, es importante respetarlo, no imponiendo nada ni mucho menos agobiarlos con actividades sobre estimulantes que incluso pueden no gustarles. En ese sentido, puedes ayudarlos en sus decisiones dentro de un espacio con límites pero no forzarlos a realizar actividades que no quieran.

Saturar su agenda no favorece su desarrollo, por el contrario, los agota física y mentalmente. Incluso en casos extremos, genera desequilibrios emocionales. Recuerda que su rutina diaria puede estresarlos, por lo que, cargarlos de actividades los haría sentirse abrumados y presionados, lo cual sólo conseguirá desgastarlos y desmotivarlos.

Del mismo modo, ayúdalos a organizarse, pero no dirijas su comportamiento de manera tan estricta ni límites su imaginación dándoles muchas indicaciones. Al contrario, fomenta su capacidad de creación. Así también, este tiempo debe ser utilizado por ellos mismos como un espacio donde pueden equivocarse y aprender, por ende, promueve que ellos puedan solucionar solos sus problemas, teniendo en cuenta que estos no excedan sus capacidades.

Asimismo, supervisa y modera aquellas actividades que consuman mucho de su tiempo y los aísle de los demás. Últimamente, los niños hacen bastante uso del internet y de los videojuegos, por lo que, es necesario que verifiques los contenidos a los que se encuentran expuestos y corrobora que sean indicados y acordes a su edad.

Además, es sumamente necesario que este espacio se utilice también para compartir tiempo de calidad con los padres, disfrutando de actividades que les gusten a ambos. No olvides que el niño necesita percibir tu presencia.

En el Centro Vinculare, creemos en la importancia de poder brindar espacios para que los niños disfruten de su tiempo libre, donde sean ellos quienes elijan las actividades que más les gusten. El acompañamiento de los padres en esta dinámica es crucial, ya que cumplen un rol de guía y además es una forma de establecer un vínculo diferente con sus hijos.

Es importante resaltar que cada niño tiene intereses distintos, los cuales también varían dependiendo de la edad; es ahí donde radica la importancia de proponer actividades acordes a las cualidades de nuestro niño y a su edad.

En este sentido, ponemos un ejemplo para evidenciar la diferencia que se da en las actividades dependiendo de la edad. Los niveles de atención y concentración varían dependiendo de la edad; es decir, un niño de 4 años no va a prestar atención a las mismas cosas y la misma cantidad de tiempo que un púber de 11 años. Entonces, pueden plantear actividades de mayor concentración y más prolongadas para niños grandes; mientras que para niños pequeños tendrían que ser más variadas, lúdicas y por periodos de tiempo más cortos.

Otro ejemplo a presentar son los juegos lúdicos, con canciones o con movimientos, los cuales pueden ayudar a desarrollar habilidades diferenciadas para niños pequeños y chicos más grandes. En niños pequeños podría estar más relacionado a la motricidad gruesa, realizándose a través de saltos y volantines; también, habrá otro tipo de actividades para afianzar algunas funciones cognitivas como el lenguaje, a través de juegos que ayuden a memorizar canciones, aprender trabalenguas y rimas de palabras que pueden irse complejizando a mayor edad.

Siguiendo la misma idea, es necesario mencionar que conforme aumenta la edad también varía el nivel de logro. Por ejemplo, en púberes las actividades de grupo están dirigidas a desarrollar diversas habilidades sociales, desde expresar sus sentimientos (aprender a expresar lo que sienten), aprender a plantear opiniones en temas cotidianos, expresar asertivamente el rechazo respecto de situaciones que  no le agradan o que los perjudican en algún sentido.

Además, es importante mencionar que el mundo tecnológico en el que vivimos fomenta a los niños, desde edades tempranas, a estar inmersos e interesados por aspectos de este tipo. Muchos de ellos, disfrutan pasando horas en las redes sociales, en los chats, siguiendo a sus artistas favoritos, explorando programas, jugando en línea, etc. Si bien es parte de la socialización característica de este siglo, también es importante establecer ciertos límites o parámetros para este tipo de actividades.

A pesar de ello, los momentos de ocio son espacios donde el chico puede disfrutar de actividades que lo enriquecen y ayudan a fomentar su lado más creativo e innovador como escribir, pintar o leer un libro. Otra forma de compartir el tiempo libre, en particular en vacaciones, pueden darse en grupos de amigos.

Es necesario dejar en claro que si bien las demandas académicas aumentan conforme a la edad, esto no significa que el tiempo libre deba verse disminuido; ya que, como se ha explicado con anterioridad, es fundamental tener momentos de ocio donde el chico pueda realizar actividades de su interés. En este sentido, se pueden proponer actividades de acuerdo a los grupos de edades, por ejemplo:

Excursiones/paseos:

En niños pequeños: ejercicios libres de motricidad gruesa, con pelotas (patear o lanzar la pelota), trepar, etc. elevando la complejidad de acuerdo a la edad. También pueden realizarse juegos de agua, experiencias en piscinas, etc.

En púberes: actividades motrices como palestra o juegos de socialización en equipo como paintball.

Tarde con amigos:

En niños pequeños: realizar juegos de mesa como memoria, pay day, twister, etc. Actividades motrices como patinaje y montar bicicleta, las cuales ayudan a mejorar el equilibrio. También puede realizarse juegos artísticos como cerámica en frio, pinturas, hacer coreografías, disfrazarse para hacer pequeñas representaciones, etc.

 

En púberes: realizar juegos de mesa como cranium, twister, clue, risk u otros juegos de estrategias. También pueden realizarse actividades como jugar videojuegos, como play, wii, xbox, nintendo, etc.

Visitas:

En niños: se puede realizar visitas a museos interactivos como el parque de la imaginación. También se puede llevar a los niños al zoológico, acuario, divercity, etc.

En púberes: se puede llevar a los chicos al submarino del callao, parque de diversiones, o llevarlos a realizar juegos de velocidad como montar cuatrimotos.

 

Bibliografía

En este mes, consideramos importante abordar un tema al cual muy pocas veces se le presta atención: La angustia a los cambios del inicio de un nuevo año escolar. Cada año nuestros niños se enfrentan a un tutor/a distinto y a la variación en sus compañeros de aula. Incluso, en muchos casos, los niños son trasladados a una escuela diferente.

Esto puede generar cierto malestar en ellos, ya que se trata de personas con las que compartieron muchas experiencias como parte del proceso de aprendizaje; producto de estos lazos amicales, es que los niños pueden establecer vínculos afectivos, los cuales se van afianzando a lo largo del año escolar. 

La angustia que genera separarte de personas queridas es normal en la infancia e incluso en la adolescencia ya que estos vínculos son importantes por ser los primeros que se construyen fuera del ámbito familiar, más aún cuando estos favorecen un espacio seguro para interactuar con el entorno y desenvolverse con confianza dentro de este. Es decir, esto no sólo facilita el desarrollo de habilidades sociales, sino también, influye en el desempeño académico.

Sin embargo, es necesario que el niño afronte estas situaciones con la apertura a nuevas experiencias interpersonales, a la exploración de lo que puede ser desconocido para él, a la adaptación de un nuevo funcionamiento social y a las normas de un nuevo lugar. Esto le brindará mayor flexibilidad en busca de un adecuado desenvolvimiento en los ambientes que frecuente, los cuales no siempre serán los mismos.

Los padres deben ser capaces de disminuir esta angustia en sus hijos, otorgándoles, con su presencia, seguridad, constancia, disponibilidad, atención y calidez en el vínculo que tienen con ellos para que el niño pueda conseguir un concepto positivo de sí mismo y sentimientos de confianza que le permitirán explorar su entorno sin miedo. Además, podrá reproducir el modelo de interacción que tuvo con sus cuidadores, construyendo así nuevas, sanas y satisfactorias relaciones interpersonales.

Del mismo modo, los docentes deben ser capaces de contener al niño en la transición del cambio y acompañarlo en su progresiva adaptación al ambiente. Asimismo, deberá ser un intermediario entre el niño y este nuevo ambiente que resulta desconocido para él. De esta manera, deberá presentarle de manera agradable el entorno para que el niño interactúe amigablemente con este.

Cabe indicar que si el niño afronta un cambio de colegio será aún más importante darle tiempo para procesar esta situación, ya que necesitan despedirse del lugar al que asistía y todo lo que este significa para él. Por lo tanto, tendrá que  tomarse un tiempo para aceptar el nuevo espacio. En ese caso, tanto padres como docentes deben favorecer un espacio de diálogo y entendimiento donde el niño pueda expresar lo que siente y piensa al respecto. Esto facilitará que encuentre la parte positiva del cambio y habituarse adecuadamente a él.

En este sentido, se espera que los padres puedan acompañar al niño a lo largo del proceso de adaptación al nuevo año escolar; siendo así que cumplan un rol de apoyo, desde momentos previos al inicio del año escolar, para que puedan ayudar al niño a lidiar con la angustia que puede generar lo desconocido.

Por ello, se recomienda a los padres crear un ambiente positivo sobre los nuevos retos que van a enfrentar los niños; es decir, no calificarlos como si se tratara de una dificultad. Lo recomendable es plantearlo como algo que motive al menor, (ej.) “vas a tener más amigos, nuevos profesores, un patio de recreo más grande,” etc.

En el caso de niños que pasen a un nuevo colegio, se recomienda hacer visitas al centro educativo para que el niño vaya familiarizándose con el lugar y conociendo algunos de los profesores que va a tener.

Es importante señalar que si no se brinda este espacio, el niño puede encontrar otras formas desadaptativas de manifestar su desacuerdo, tristeza e incluso rabia por el cambio, lo cual sólo terminará perjudicando su desenvolvimiento tanto en el área social como también académica y en el aspecto disciplinario.

Finalmente, es importante mencionar que así como los niños van adaptándose a nuevos cambios, en los padres también ocurre lo mismo. Ellos son quienes deben cambiar el “chip” y tomar conciencia de que su hijo está creciendo y volviéndose más independiente. Es un proceso de crecimiento y adaptación de ambas partes, donde los padres deben acompañar y ayudar a lidiar con las ansiedades que pueden surgir en sus hijos, y, al mismo tiempo, con las angustias que puede generar el “dejarlos crecer”.

Bibliografía

ARTÍCULOS 2020

octubre

noviembre

diciembre

  • diciembre

 

¡Llegó la hora de volver al colegio! Adecuarnos a la rutina de la etapa escolar después de haber pasado unos buenos meses de vacaciones puede ser difícil tanto para los padres como para los niños, pero ¿Qué podemos hacer para que este proceso sea más llevadero?

 

Una de las primeras cosas que debemos hacer es reconocer la importancia de la organización del tiempo. Esta es una herramienta que podrá ayudarnos a regresar a la etapa escolar de manera ordenada y progresiva, a la vez que supondrá beneficios en el desarrollo de los niños. El orden externo y la estructura en la vida de los niños favorece la posibilidad de desarrollar un orden interno que organice la mente del niño. Organización de la mente entendido como la capacidad de ordenar y entender los propios pensamientos, emociones y acciones. Por otro lado, el orden y la previsibilidad, facilita cierta estabilidad emocional en los niños al brindarles seguridad (Anzar, 2019).

Dado que diferentes etapas del desarrollo de los niños requieren de cuidados distintos, es importante distinguir entre niños preescolares y niños en edad escolar en cuanto a sus necesidades de orden y organización del tiempo.

Para niños en edad preescolar:

Para los niños pequeños, es muy importante la estructura y organización de sus hábitos diarios. Tener una hora para comer, para bañarse y una preparación previa a irse a dormir, contribuye a desarrollar una noción del tiempo y así facilita la capacidad de organización y concentración. Además, les ayuda a tener previsibilidad y seguridad en su día a día. Así, como explica la psicóloga Liliana Tuñoque de la Clínica Internacional:

“Definir horarios y respetarlos ofrece estabilidad y orden en el día. Son límites y parámetros que brindan seguridad emocional al niño.”

Con respecto a los espacios de ocio y juego libre, estos deben ser incluidos en la rutina diaria del niño y deben ser programados con un inicio y un final. El juego es una de las mejores herramientas para el aprendizaje en esta etapa, por lo que es importante destinar un espacio para que los niños jueguen y respetar esos tiempos. No obstante, no se debe ignorar que los niños necesitan una estructura, por lo que es importante pautar los tiempos de juego y anticipárselos al niño; mencionarle que podrá jugar hasta que sea la hora de bañarse o cenar, ya que luego deberá prepararse para ir a dormir, ayudará a que organice su juego y facilitará el paso de una actividad a otra.

Para niños a partir del primer grado:

Se espera que los niños de esta edad manejen ciertas nociones de organización del tiempo personal, por lo que se debe fomentar que ellos mismos creen un horario que contemple tanto sus tareas escolares y responsabilidades, como tiempos de ocio y descanso. Estos son igual de esenciales para el desarrollo del niño, por lo que es importante tomarlos en cuenta a la hora de planificar sus horarios. Asimismo, este horario debe ser realista y acomodarse a las posibilidades del niño; debe servir como una herramienta de organización, más que como una fuente de ansiedad y frustración.

Como menciona la psicóloga Liliana Tuñoque, “La clave radica en evitar saturarlos, pues en niño debe tener espacios para hacer lo que le gusta: ver televisión, jugar, descansar.”

 

Puede resultar de gran ayuda armar con ellos un horario de cómo se verá su semana y colocarlo en un lugar visible. Ello le permitirá al niño anticiparse y organizarse, lo cual tendrá repercusiones positivas en su rendimiento y capacidad de concentración. Asimismo, propiciará que nos preguntemos sobre su rutina: ¿estamos permitiendo suficiente tiempo libre o está el horario lleno de actividades?

 

En síntesis, es conveniente siempre reflexionar e intentar que exista un balance entre las responsabilidades y el tiempo de ocio que tienen los niños, pues ello permitirá el crecimiento saludable de los pequeños de la casa. La presencia de los padres, el vínculo y participación tanto de los niños y de la figura cuidadora en las actividades diarias deben ser aprovechados dentro de lo posible. La hora de la cena, del baño, juegos en familia, entre otros, pueden ser espacios donde se incentive la escucha y el diálogo familiar; ello permitirá  conocer las actividades que los niños disfrutan, a la vez de aquellas en las que se puede estar presentando dificultades. 

 

Nos despedimos recordándoles que el regreso al colegio es importante, ¡pero no lo es todo!  Debemos centrarnos en construir una rutina agradable y saludable para los niños que les permitan crecer y desarrollarse tanto en lo académico, como lo social y emocional.

Bibliografía:

Anzar, Ana (2019). El orden y su importancia en el educación infantil.

https://www.hacerfamilia.com/educacion/noticia-orden-importancia-educacio

n-infantil-20150917115037.html

 

Tuñoque, Liliana (2012). La importancia de los horarios en los niños.

https://peru21.pe/vida/importancia-horarios-ninos-20483-noticia/

 

https://www.efepeando.com/2015/10/vinetas-de-frato-para-el-cambio.html

 

https://www.escuelaenlanube.com/adaptarse-horario-de-clases/

VOLVIENDO AL COLEGIO: LA IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN DEL TIEMPO

marzo 2020

Por: Esther Zarrias en la sección Soñando una escuela

No he podido evitar escribir sobre un hecho que está aconteciendo en nuestras casas en estos días de confinamiento.

 

Estamos viviendo una situación excepcional, algo que no habíamos previsto, que nunca hubiéramos imaginado y que es digno de una película apocalíptica. Lo más habitual es que una situación de estas características nos desborde y genere tensiones entre los miembros de nuestra familia por una realidad que nos obliga a adaptarnos a marchas forzadas.

Nuestras emociones se ven alteradas y podemos sentir angustia, ansiedad o estrés por no saber qué va a pasar, qué va a ser de nuestra economía, de nuestros seres queridos  o de nuestra situación laboral.

Los adultos disponemos (en mayor o menor medida) de herramientas y de recursos a los cuales poder echar mano para aportar un poco de calma a esta situación pero ¿y los niños/as? Esos grandes olvidados del coronavirus, de los que nadie se acuerda porque no tienen voz… Que no se les escuche no nos da derecho a quitarles la voz…

Lo que supone la escuela en casa…

Y en medio de todo esto a muchos de ellos se les ha instalado la escuela en casa: horarios, deberes, haz este cuaderno, ¿pero que todavía no sabes sumar? ¿pero qué te enseñan en la escuela?…

¿En serio? Este escenario es excepcional para todos y los niños/as tienen derecho a que se les ha acompañe desde el amor y el respeto.

La interpretación de la información es susceptible a ser juzgada según el ojo que lo mire. Se nos insta a las escuelas a que enviemos propuestas de trabajo a los alumnos/as para que no pierdan el ritmo y no me parece mala idea siempre que esas propuestas sean una alternativa o un recurso para familias que no tienen ideas sobre qué hacer con sus hijos/as tantas horas en casa, pero pongamos un poco de sentido común y aportemos un poco de pedagogía (y evidencia) al asunto promoviendo actividades a través de las cuales el niño/ no se sienta más saturado de lo que ya puede sentirse.

Reforzar contenidos a través de aprendizajes significativos

Si las familias quieren aprovechar estos días para reforzar los contenidos trabajados en la escuela que sea a través de aprendizajes significativos, que son aquellos que parten de la base de que la adquisición de los contenidos se hacen entorno a una serie de condicionantes (emoción, juego, curiosidad, toma de decisiones, manipulación, learning by doing) lo que fomenta que el aprendizaje genere más conexiones neuronales (mayor imprenta en nuestro cerebro) y favorezca un recuerdo más eficaz delante de aquellos que únicamente son memorísticos.

Para diversos expertos (Bueno, Mora, Blumenfeld, Romero, LeDoux), una vez que la estructura emocional ha aprendido, la tendencia es a no olvidarlo, el aprendizaje se queda inmerso allí.

Actividades manipulativas, experimentos, actividad física, lecturas, recetas de cocina, un sinfín de juegos (dirigidos y libre) y elaboraciones artísticas pueden ser contenedores de múltiples contenidos.

No generemos más estrés en los niños/as

Pero no hemos de olvidarnos de un factor importante: y es que el enemigo número 1 del aprendizaje es el estrés. Un niño/a estresado mostrará más dificultades para procesar y retener toda la información que recibe.

Entonces, planteémonos si merece la pena generar más estrés a una situación de estas características. Si en casa logramos mantener un ambiente de calma, relajado, distendido y si nos apetece generar entornos de aprendizaje dirigido tengamos en cuenta que será mucho más eficaz si atiende el juego, la emoción, la toma de decisiones y la manipulación.

 

Desde aquí me gustaría hacer llegar un mensaje a aquellas familias que puedan haberse sentido invadidas por una sensación de agobio al verse de repente convertidos en maestros de sus hijos/as por obra del ministerio de educación; Disfrutad de vuestros hijos, aprovechad este tiempo para estar con ellos y saboread el placer de verlos crecer y de veros crecer junto a ellos.

Tal vez debáis saber que los contenidos curriculares en la etapa de primaria no son muchos, que en una escuela al uso cada año se suceden los mismos contenidos pero ampliados, que no se han perdido 3 meses de adquisición de contenidos, al contrario: habéis ganado 3 meses para disfrutar de vuestros hijos a tiempo completo.

Los cambios siempre son grandes oportunidades de crecimiento.

LA ESCUELA EN CASA, PERO DESDE EL AMOR Y EL RESPETO

abril 2020

 
 

El aislamiento social obligatorio ha supuesto una serie de cambios en nuestras rutinas y sobre todo en nuestros espacios de socialización. Estar todos en casa, todo el tiempo puede generar diversas reacciones y emociones, que no solo están siendo difíciles de reconocer y manejar para los adultos, sino también para los niños.

 

El año escolar es diferente, las celebraciones son virtuales, los niños no pueden salir a jugar (o por lo menos no como antes), los adultos ahora están en casa todo el tiempo y; sin embargo, muchos de ellos están trabajando. Todos estos cambios les generan ansiedad que es completamente normal. Están viviendo y viendo como su mundo se transforma, lo cual puede generar mucha confusión.

 

Por eso, hablar con los niños sobre lo que está pasando será beneficioso. A partir de ello, podrán comenzar a darle un sentido propio a su experiencia y también ser agentes activos en sus nuevas rutinas. Respondamos sus dudas, inquietudes y preocupaciones, pero sin dramatizar.

 

Ahora, los niños no pueden salir al parque, o pasar una tarde juego con sus amigos como antes lo hacían. Esto se traduce en una menor actividad física, por lo cual, es común que el fastidio y mal humor en ellos, sean más frecuente. En ese sentido, es importante ayudarlos a reconocer lo que están sintiendo, así podrán adquirir herramientas para expresar y comunicar aquello que les molesta. Asimismo, es crucial validar las emociones que nuestros niños están experimentando. No hay emoción buena o mala y el afrontamiento que tiene cada uno a este nuevo contexto, es tan diverso y único como ellos mismos.

 

Las noticias, las conversaciones de los adultos y los cambios propios del momento que estamos viviendo son difíciles de asimilar.

 

LOS NIÑOS Y LAS EMOCIONES EN CUARENTENA

mayo 2020

El juego libre puede ayudar a los pequeños a procesar nuestra nueva realidad. Fomentemos y acompañemos momentos de juego, con elementos sencillos, en donde los niños puedan imaginar y divertirse.

 

Así, el rol de los adultos, se torna aún más importante. La atención, contención y acompañamiento que se le brinde a los niños permitirá que ellos transiten y se adapten a nuestra nueva realidad con menos miedo y angustia. Del mismo modo, facilitará que los niños encuentren en sí mismos recursos que favorecerán nuevos aprendizajes y maneras de relacionarse con nuestro contexto

 

Cada niño es diferente, y por tanto cada uno encontrará maneras diferentes de comunicar lo que está sintiendo. Estemos atentos a lo que nuestros niños nos expresan no solo a través de la palabra, sino también a través de sus acciones y cambios. El aislamiento social es retador para todos, hagámosles saber a nuestros niños que estamos juntos en esto.

 

EL DESARROLLO DEL AUTO-CUIDADO

junio 2020

Genera extrema preocupación lo sucedido la madrugada del domingo en una discoteca pese al estado de emergencia, a la cuarentena obligatoria y al pedido constante de cuidado personal. Pareciese que no nos es suficiente con saber que aún en nuestro país muchas personas están muriendo por este virus y que muchas familias están sufriendo los daños económicos, emocionales y físicos que esta pandemia está trayendo. Ayer nuestra sociedad ha despertado con una cachetada a su omnipotencia, al enterarse que 13 personas fallecieron, entre muchas razones, por estar en un lugar donde no se suponía que tenían que estar. Se sabe, además, que el 65 % de los asistentes capturados, ha dado positivo a COVID 19. ¿Cómo entender esta ausencia de auto-cuidado?

 

Considero que el auto-cuidado es una función alcanzada por una persona cuando ha podido desarrollarse emocional y cognitivamente, de tal manera que es capaz de hacerse responsable de sus acciones. Personas con conducta infantil no pueden cuidar (se) pues dependen de un otro para mantenerse a salvo. De otro lado, personas con conducta adolescente suelen denigrar a aquel que busca cuidarlos, desestiman sus recomendaciones y se consideran omnipotentes e invencibles. En cambio, personas con conductas propias de un adulto son capaces de cuidar (se) pues su desarrollo emocional y cognitivo las posibilita para hacer suyas las recomendaciones que recibe y agenciarse ante el peligro.

 

Lamentablemente, esta pandemia está confirmando que, como sociedad, tenemos a muchas personas que no han logrado desarrollarse emocional ni cognitivamente. A partir de esto, podemos tratar de acercarnos a una de las razones del porqué tras casi 6 meses, seguimos teniendo números exorbitantes de muertos y contagios.

 

Muchos creímos que la cuarentena dada por el gobierno como en otros países, iba a ser por sí sola, la solución. No obstante, poco o nada sirve ello si la población durante décadas se ha visto sentenciada por el Estado a un Sistema Educativo precario y un Servicio de Salud Mental nefasto que no promueven el desarrollo emocional y cognitivo de sus ciudadanos. Un ejemplo de ello se ha dado recientemente en nuestro Congreso donde lamentablemente se ha archivado la propuesta de revisión de la ley de salud mental. Atender la salud mental y el bienestar emocional de la población desde niños, permite que cuando sean adultos puedan tener mayores posibilidades de generar recursos para afrontar acontecimientos catastróficos y adaptarse a distintas situaciones.

 

No creo que estas 13 personas que fallecieron la madrugada de ayer hayan sido totalmente conscientes de las posibles repercusiones de sus actos. Mucho he escuchado en estas horas que, estas personas se merecen lo que les ocurrió por no obedecer, pero creo que el problema es mucho más complejo y no puede ser reducido solo a desobediencia y punibilidad.

 

Me pregunto ¿en qué medida estas personas y muchas otras necesitan hoy negar la realidad pues no cuentan con otros recursos emocionales para adaptarse a ella? La negación como única defensa ante una situación de mucha angustia puede llegar a ser altamente peligrosa, pues sin que la persona se dé cuenta la lleva a vivir fuera de la realidad.

 

Si bien el Estado peruano tiene mucho por hacer para nuestra sociedad, como adultos en nuestras familias podemos promover bienestar emocional y salud mental en nuestros niños, cuidándolos con afecto, para que de adultos cuenten con recursos emocionales y cognitivos que les permitan luego cuidarse y puedan generar una auténtica preocupación por los demás.

 

 

Luigui Díaz

Psicoterapeuta

 

julio 2020

En estos meses, la pandemia y el encierro han traído mucha ansiedad en muchos de nosotros y en nuestros niños. Tras 5 meses de convivir con este virus, hemos podido adquirir algunos hábitos de limpieza y distancia que nos permiten sentirnos seguros. No obstante, en ocasiones ya nos cansamos de tantos cuidados y necesitamos creer que a nosotros y a nuestros familiares nada nos va a pasar. Pese a que este contexto es muy desafiante para nuestra salud mental y nuestro bienestar emocional, muchas veces podemos decir (nos) y repetir (nos) que estamos bien.

 

Hoy en día, no solo nos cuesta mirarnos y ver cómo nos sentimos, también nos cuesta mirar cómo se encuentran realmente nuestros niños. Preferimos creer que ellos están bien y van a estar bien, sobre todo cuando no dicen o expresan mucho con palabras. Considero que en este tiempo, los niños son los que más necesitan de un otro que los mire cuidadosamente y los acompañe constantemente.

 

Lavarse las manos a cada rato, mantener distancia con seres queridos, dejar de ir al colegio y disfrutar los recreos, usar mascarilla, saber que un familiar está delicado de salud o recibir la noticia de la muerte de alguien que conocían, son situaciones que también se han impuesto en la vida de los menores de casa, generando en ellos distintas ansiedades y emociones (tristeza, rabia, miedo). Si bien hay niños que pueden expresar su sentir, hay también otros a los que les cuesta manifestarlo y aparentemente están"bien". Estos últimos me preocupan, pues pueden estar creciendo con la creencia que tienen que mostrarse bien para no ser una carga para los adultos de casa.

 

Como cuidadores, es importante siempre estar muy atentos a lo que los niños expresan. Sus ganas de jugar, sus miedos, sus pesadillas, sus estados ánimo, su conducta, así como su lenguaje verbal y no verbal pueden decirnos mucho de su sentir. Si papá o mamá hacen sentir a su hijo mirado, permitirán que el menor atraviese esta coyuntura de la mejor forma posible.

 

De esta manera, en el futuro, recordará que si bien hubo temor, también hubo un adulto que los hacía sentir acompañados. De ahí la importancia de involucrarnos en sus vidas y tratar de entender cómo están. Recordemos que, nuestro rol es fundamental para que esta pandemia no afecte irremediablemente la salud mental y el bienestar emocional de nuestros niños.

 

Luigui Díaz

Psicoterapeuta

PANDEMIA, EL ADULTO Y LA SALUD MENTAL DE LOS NIÑOS

 

agosto 2020

LA DIFÍCIL Y NECESARIA LABOR DE ACOMPAÑAR SU DUELO

Lamentablemente, en los últimos meses, muchos niños han perdido a personas a quienes ellos amaban mucho. ¿Cómo comunicar a los niños sobre la muerte de este ser querido? ¿Se les debe de decir? ¿Algo puede salir mal? ¿Cómo ayudarlo a transitar por el duelo de la mejor manera?

 

La muerte de un familiar es un acontecimiento sumamente angustiante para todo adulto. Es tanta la angustia que muchas veces afrontar la responsabilidad de comunicar al niño este suceso lamentable resulta inimaginable. Por ello, muchas veces se decide no decir nada o inventar algo que explique la ausencia de esta persona amada.

 

Sin embargo, pese a lo difícil que es comunicar una noticia de tal magnitud a un menor, lo mejor para el niño o niña es que se le diga la verdad. Es bien importante que el niño experimente su duelo acompañado por adultos que puedan darle mucho amor. Es cierto que el adulto también está viviendo su propio duelo, por eso necesita sentirse acompañado por otros adultos para luego poder acompañar al menor de casa de la mejor manera.

 

En mi consulta he encontrado cómo muchos niños presentan distintos síntomas que en cierta medida están relacionados con el descubrimiento de una verdad oculta por la familia. Los niños son más perspicaces de lo que creemos y se dan cuenta de que algo ocurre. El descubrir por ellos mismos algo que se les ha sido ocultado puede generarles mucho malestar. Así, podemos ver niños con miedos producto de su inagotable imaginación o niños impulsivos quienes, al no contar con un adulto que los acompañe, su única forma de expresar su tristeza o rabia es a través de fuertes rabietas. Cuando la familia está dispuesta a contarle al niño la verdad, le muestra que no hay verdad tan devastadora que no puedan sobrellevarla juntos para salir adelante. Además, le permiten vivir esta experiencia acompañado y saber que tienen adultos capaces de cuidarlo.

 

Considero que no hay una fórmula para comunicar la muerte de un familiar a un niño; sin embargo, hay algunas cosas que pueden ser importantes tenerlas en cuenta: Lo primero, usar un lenguaje de acuerdo a la edad del menor y no evitar la palabra muerte. Es mejor ser claros y no generar confusiones con el uso de otros términos. Ese momento será de mucha intimidad con el menor, por lo que no hay que temer a la expresión de emociones con él. Puede ser una linda experiencia donde aprenda que llorar o mostrarse vulnerable en compañía fortalece los vínculos.

 

Podemos acompañarlo a expresar cómo se siente a través del juego o invitarlo, si el menor lo desea, a construir juntos un dibujo o una carta donde exprese cómo se siente. Estos pueden ser dirigidos al familiar que falleció. Respecto a la asistencia a los funerales, considero que esta es una decisión que atañe a cada familia en particular. Es posible que el adulto considere que llevar al niño al velorio no sería beneficioso; no obstante, igual es importante fomentar que el niño tenga su despedida. Por otro lado, si el menor asiste al funeral y está siempre acompañado por un adulto que esté atento a él, puede ser una linda experiencia para que el menor termine de despedirse y vea cómo amigos y familiares se juntan para acompañarse en el dolor.

 

Finalmente, la tarea no termina en hablarles una vez o con la realización de algún ritual de despedida. El adulto que acompañe al niño en esta tarea debe mirar y estar siempre atento a cualquier señal que dé el niño sobre cómo se está sintiendo, para invitarlo respetuosamente a hablar de sus sentimientos, hacernos alguna pregunta o jugar.

 

Luigui Díaz

Psicoterapeuta

 

EL ABURRIMIENTO Y EL AGOTAMIENTO MENTAL DE LOS ALUMNOS

EN LA EDUCACIÓN A DISTANCIA

Blog León Trahtemberg, 27 Ago 2020

Terminado el primer semestre, muchos padres de familia y alumnos reportan estar aburridos y hartos de la modalidad escolar remota que demanda de ellos conectarse a la pantalla y aprender “como si estuvieran en la escuela”. Pasado el primer período de adaptación a lo novedoso y temporal, tomar consciencia que esto seguirá en el segundo semestre y posiblemente el próximo año ha creado una angustia enorme en los alumnos mezclada con la depresión de verse enfrentados a un futuro incierto e impredecible.

Preguntémonos, por ejemplo, ¿qué estarían haciendo los púberes y adolescentes a partir de los 11 años si es que no existiera pandemia? Estarían saliendo a diario de la casa no solo para ir al colegio, sino para verse con sus amigos, pasear o montar bicicleta, comer algo fuera de casa, hacer deportes o alguna actividad artística, ir a las discotecas, entrar al mundo del romance, la iniciación sexual, las conductas de riesgo vía alcohol, tabaco, mariguana, si no más…  Sería una etapa de mucha rebeldía y comunicación complicada con los padres por esa necesidad de privacidad y diferenciación propia de la adolescencia. Todo eso se ha confrontado con la muralla inquebrantable de las paredes del hogar, y por si fuera poco, quedan obligados a vivir una rutina en la que las únicas caras que ven 24/7 son las de los hermanos y adultos en casa cuyas rutinas, gestos y comentarios ya conocen hasta la saciedad. La pantalla, como única ventana al mundo externo y al quehacer escolar, se ha vuelto un aparato monótono, predecible, agotador, y si se trata de las rutinas escolares -que ya en el escenario presencial eran difíciles de tolerar, aburridas, vacías, sin mayor sentido, llenas de tareas y exámenes como principal razón de ser-, en el nuevo contexto quedan aún más vaciados de sentido. Los alumnos procuran no asistir a clases, salirse de la pantalla escolar, distraerse en otras cosas, etc.    

Los niños y jóvenes necesitan urgentemente ser atendidos en sus dimensiones emocionales y afectivas; un hogar y una escuela que los ayude a hacer la catarsis mental a través de cambios de rutinas y actividades, oportunidades novedosas de aprendizaje autónomo y entretenido no sujeto a las evaluaciones convencionales; pasar de la actividad intelectual o cognitiva a la física y poner en acción diariamente su cuerpo para oxigenarse y renovar energía (muchos padres han descubierto que salir con sus hijos a montar bicicleta les ayuda a pisar calle, a la vez que cambian de escenarios y se comunican en otros términos).

Hay que entender que el reto de este semestre escolar es el del disfrute y el movimiento, una vez que ya pasó el primer semestre de la organización escolar, la continuidad del vínculo y el impulso a la autonomía del estudiante. Para aprender el cerebro necesita sentir esos chispazos de emoción que trae la curiosidad, que enciende los motores internos del deseo de saber, aprender, explorar, ampliar las fronteras de lo conocido. La escuela tiene que replantear sus rutinas y ofertas de emoción para aprender, alegría, y los hogares tienen que ensayar nuevas estrategias que cambien las  rutinas y los formatos de comunicación. El aburrimiento de los hijos pueden ser una ruta hacia la apatía, desgano, depresión, incomunicación, violencia y fuga, y eso incluye salir de la casa a sabiendas que es riesgoso. 

Ojalá los colegios entendieran que éste no es el momento para las lecciones convencionales, “el avance del programa (como sea)” las abusivas tareas y exámenes, y los padres entendieran que está en juego la salud mental de sus hijos. 

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