ARTÍCULOS 2018

 

Desde el Centro Vinculare, consideramos importante abordar este mes, un tema de suma relevancia para los niños, las vacaciones útiles. En este artículo, queremos centrarnos en un aspecto que muchas veces se deja de lado o que olvidamos: ¡ las vacaciones también son un momento para jugar y divertirse! como también un espacio de recreación y de descanso para los niños.

En los últimos años, se ha popularizado el término ‘’vacaciones útiles’’, el cual hace referencia a que los niños se involucren en diversas actividades durante estas, tales como diferentes deportes, clases de matemáticas, de lenguajes o de algún curso escolar. León Trahtemberg cuestiona dicho término afirmando que la única manera de que las vacaciones sean consideradas inútiles, serían unas vacaciones en donde los niños deban hacer actividades que les generen malestar, tedio, ansiedad, molestia o una demanda de esfuerzo que no les traiga satisfacción alguna. En general, unas vacaciones inútiles vendrían a ser aquellas en la que los niños se sientan sobrecargados y no tengan un espacio de disfrute y de descanso. Es por esto que muchos niños evaden los talleres de vacaciones por sentir que es una continuación del colegio.

El año escolar trae muchos desafíos y una carga académica de la cual los niños deben de tener un respiro. Esto no significa que consideremos que los niños no deban involucrarse en ciertas actividades durante sus vacaciones, puesto que es importante que se mantengan activos. Sin embargo, no implica que deba ser una prolongación de la vida escolar ni que deban estar inscritos en un sinfín de actividades ya que podría agotarlos y frustrarlos antes de haber empezado el semestre académico. Un niño que lleva matemáticas en las vacaciones porque le fue mal durante el año escolar, probablemente podrá sentir estas clases como un ingrediente más para su cansancio. Esto podría generar que este espacio en vez de ser reparador se convierta en un momento tedioso y de fatiga.

Siguiendo esta línea, algunos niños necesitan un tiempo para estar solos o con sus amigos sin tener un horario o una programación organizada por los adultos. Es por ello que pensamos que no es necesario tener cada hora programada y designada para una actividad específica. Lo importante de las vacaciones es que sirvan para cambiar la rutina cotidiana del año escolar. León Trahtemberg considera relevante que, durante las vacaciones, los niños se alejen de toda actividad que pueda generarles una sensación de malestar. Resulta importante que las actividades no sean percibidas como un castigo a su dificultad sino más bien como un aliento para sus fortalezas.

Asimismo, deben involucrarse en actividades en las cuales puedan reconocer y potenciar sus capacidades. De esta manera, las vacaciones podrán ser un espacio donde los niños logren alimentar su autoestima. Para lograr esto, es necesario tratar de identificar los intereses y las fortalezas de cada niño. De igual forma, es importante que las vacaciones puedan ser un momento de relajo y de disfrute. Las vacaciones se hacen productivas cuando logran generar satisfacción. Asimismo, según León Trahtemberg, las vacaciones son esperadas como un momento para liberar la carga académica y poder disfrutar de otras actividades que no pueden ser realizadas durante el año escolar.

Por esta razón, desde el Centro Vinculare, consideramos que es importante que los niños encuentren un balance entre las tareas y actividades escolares con aquellas que les producen satisfacción, brindándoles alimento emocional y pasional necesario para seguir el camino de sus logros personales. Es relevante además que los niños le encuentren sentido a las actividades en las que se involucran, que sientan que los desafíos que enfrentan son interesantes y están a su alcance. Y lo más importante: ¡que los padres también tomen vacaciones para poder estar juntos, vincularse y pasar tiempo de disfrute en familia!

febrero 2018

EL VALOR DE LAS VACACIONES EN LOS NIÑOS

 

Al finalizar las vacaciones de verano, se marca la inevitable vuelta al año académico, tanto para los niños como también para los padres. Este, implica un proceso de adaptación, un cambio de horarios, rutinas y actividades, los cuales son muchas veces un poco difíciles de retomar. El dejar las vacaciones significa también estar menos tiempo con la familia, comenzar a tener más deberes, dejar un periodo de relajo y empezar a levantarse más temprano. 

Esta situación se repite año tras año y es importante recordar que el proceso de adaptación de nuestros niños dependerá de cómo se prepare tanto el ambiente escolar como el familiar; de la actitud de nosotros como padres y de los educadores. Por ello, desde el Centro Vinculare consideramos que tanto la escuela como la familia deben de estar preparados para transmitir a los niños una impresión positiva de lo que significa regresar al colegio y apoyarlos en esta transición de las vacaciones al retorno a clases.

En este sentido, un buen clima familiar ejerce una gran influencia en los niños.  Un niño que se siente apoyado, aceptado, que goza de amor de los padres y de la estabilidad que estos le brinden, tendrá una mayor disponibilidad para aprender y se mostrará más abierto y cómodo a los nuevos cambios que acompañan el regreso al colegio. Por esta razón, es indispensable que los padres seamos capaces de transmitirles a nuestros hijos confianza, seguridad y tranquilidad con respecto a su retorno al colegio, recordando que nosotros también hemos sido niños y podemos fácilmente ponernos en sus zapatos. Si bien es un momento para ser firmes y establecer pautas para ayudarlos a organizarse, sobretodo consideramos relevante ser comprensivos y cariñosos con ellos.

Debemos ayudarlos a entender que el comienzo del colegio no implica una pérdida, sino que representa un nuevo ciclo del que podemos obtener aprendizaje y momentos provechosos. Esta nueva etapa ha de arrancar con una importante dosis de ilusión. Esto puede lograrse al recordarles que ese espacio también trae cosas agradables como el volver a encontrarse con los amigos, practicar su deporte favorito y mejorar sus capacidades día a día y así descubrir nuevos aprendizajes. Para ello debemos transmitirles que confiamos en sus capacidades, reconociendo sus aspectos positivos. Esto los ayudará a vivir el proceso de aprendizaje con alegría y optimismo y no como una obligación o una carga pesada.

De igual manera, es importante ir preparando a los niños a los horarios escolares. Durante las vacaciones, muchas familias cambian sus rutinas y por lo tanto, cambia la hora en la cual los niños se despiertan y se van a dormir. Antes del regreso al colegio, es recomendable ir regresando al horario habitual para volver a acostumbrarlos a este.

Asimismo, es necesario que los padres preparen a sus hijos anticipándoles el regreso a la escuela teniendo un espacio donde puedan comentar sobre los nuevos cursos, profesores, compañeros y actividades. Igualmente resulta relevante mencionar los posibles miedos que el nuevo año escolar puede producir en ellos para poder calmarlos. 

El primer día de clases, los padres pueden intentar acompañar sus hijos al colegio. De igual manera, es importante que, al final del día, les brinden un espacio para comentar cómo les fue durante este. Del mismo modo, ayudarlos a reconocer lo positivo de las nuevas experiencias que han vivido y de las que vendrán. Asimismo, pueden aclarar ciertos temores respecto a las nuevas situaciones escolares y tranquilizar a sus hijos.

De igual modo, los hábitos permiten que los niños puedan aprovechar todos sus recursos y las experiencias que le brinda lo que los rodean. Las rutinas de comidas, descanso, tareas, hora de dormir deben estar conversadas y anticipadas para facilitar una mejor organización. Del mismo modo, disponer sus materiales,  contar en la medida de lo posible con un espacio en el cual tengan suficiente luz, visibilidad, ventilación y donde se encuentren los útiles y recursos necesarios. Será fundamental para ayudarlos a ordenarse. Hacerlos participar de todo estos momentos favorecerá una mayor motivación hacia todo lo que significa el inicio del colegio.

Por esta razón, desde el Centro Vinculare, consideramos importante que los niños tengan un buen ambiente familiar que los apoye y acompañe en el regreso al colegio y durante todo el año escolar. Es relevante que los padres reconozcan el proceso de sus hijos y valoren cada aspecto de este acompañándolos en sus logros y en sus dificultades a través de una comunicación constante. Asimismo, resaltamos el impacto que tienen sobre el desempeño escolar otros aspectos como, por ejemplo, la salud física, el ambiente de estudio, los hábitos, entre otros.

marzo 2018

¡SE ACABARON LAS VACACIONES!

 

Al finalizar las vacaciones de verano, se marca la inevitable vuelta al año académico, tanto para los niños como también para los padres. Este, implica un proceso de adaptación, un cambio de horarios, rutinas y actividades, los cuales son muchas veces un poco difíciles de retomar. El dejar las vacaciones significa también estar menos tiempo con la familia, comenzar a tener más deberes, dejar un periodo de relajo y empezar a levantarse más temprano.

Hoy en día, las nanas ocupan un rol importante en los hogares ya que tanto las madres como los padres trabajan y pasan menos tiempo en la casa. Debido a esto, las familias necesitan una persona que funcione como un apoyo en la crianza de los niños y un soporte para los padres. Las nanas  cumplen esta función cuidando a los niños durante la ausencia de estos.

Al formar parte de la familia van a entrar al entorno y a la intimidad de ésta y se van a conectar emocionalmente con cada uno de sus miembros. De allí la importancia de establecer con ellas vínculos y acuerdos que permitan una adecuada interacción y comunicación.

Cuando una nana llega a la casa, pasará por un proceso de adaptación tanto con la familia como con el niño.  No olvidemos que el niño también necesitará un tiempo para conocerla y entrar en confianza con ella. Por eso, es necesario que se ganen el cariño de los niños y la confianza de los padres para poder participar en la dinámica familiar. Asimismo, deben de ser responsables y cuidadosas, y contar con la experiencia suficiente para poder hacerse cargo y  jugar con los niños cuando los padres estén ausentes.

Por otra parte, es importante recalcar que las nanas no deben de sustituir el rol de los padres sino representarlos mientras estos trabajan.  Los padres de familia deben asegurarse que la persona contratada para este trabajo tenga la capacidad de vincularse y además poner los límites que ellos consideren adecuados para la educación de los niños. Consideramos que es fundamental que las nanas sepan que a pesar de ser importantes para los niños, son los padres los que deciden cómo cuidarlos y educarlos.

En esta línea, ellas deben asegurarse que los niños respeten las reglas, rutinas y valores que sus padres decidan para el hogar. Debemos recordar que los que establecen los límites y hábitos que se tienen que practicar en casa son los padres, las nanas deben tener claro que ellas facilitan y apoyan cuando están con sus hijos. De esta manera, se evitarán contradicciones que pueden terminar confundiendo a los niños.

Asimismo, resulta esencial que la madre y la nana mantengan una buena relación. Ambas deben de ser capaces de brindarse ayuda mutua frente a un objetivo común: el cuidado de los hijos. Los padres deben demostrarle su respaldo así como transmitir a los niños la confianza que tienen en ella. De esta forma, se le da seguridad de que es aceptada, valorada y respetada también por ellos. Es primordial que los niños perciban a la nana como el adulto responsable en el hogar cuando los padres no están presentes. Tiene que ser considerada como una autoridad en la casa.

No podemos dejar de mencionar que las personas que cuidan a los niños, llegan a establecer vínculos muy cercanos con los niños, ellos se encariñan y las quieren. Por eso cuando por diversos motivos tienen que dejar el hogar, es importante anticiparles a los niños de este cambio. Es de suma relevancia explicarles a las nanas que deben conversar con los niños acerca de su salida, darse el tiempo para despedirse para que esta separación no sea vivida de una manera fuerte en los niños. El objetivo de ello es que esto los afecte lo menos posible.

Por todo lo mencionado previamente, resulta fundamental tener siempre en cuenta que si bien las nanas son personas muy valiosas en la crianza de nuestros hijos, no debemos olvidar que como madres y padres, tenemos la responsabilidad de ser las figuras principales de crianza para ellos. La confianza y seguridad en los niños se va construyendo a partir de los cuidados básicos, el juego y el tiempo que pasamos con nuestros hijos. La asistencia y presencia de las nanas debe ser tomada como un complemento en la educación y crecimiento de los niños. Por más capacidad y disposición que ellas tengan para su trabajo, su presencia no es excusa para delegarles las responsabilidades y oportunidades que la crianza de un hijo conlleva.

Recordemos siempre que las nanas ayudan y colaboran con los padres pero que no pueden reemplazarlos. Por eso, desde el Centro Vinculare consideramos importante que a pesar de contar con demandas y responsabilidades laborales, los padres siempre mantengan un espacio de disfrute y de calidad con sus hijos.

abril 2018

EL ROL ACTUAL DE LAS NANAS PARA LOS NIÑOS

 

 LOS NIÑOS Y LAS NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN

mayo 2018

En la actualidad, no se puede negar que el mundo está lleno de nuevas tecnologías y formas de comunicación. Esto ha generado un cambio en nuestra sociedad al traer consigo varios beneficios como también una serie de desafíos.  A la generación de padres de hoy, que somos inmigrantes en la era digital ya que crecimos sin celular, sin computadora y en algunos casos hasta sin televisión a color en casa, la tecnología es un elemento relativamente nuevo en nuestras vidas. La experimentamos poco a poco, entre miedo y respeto y nos asombramos cuando nuestros hijos las manejan como si hubieran nacido sabiendo cómo utilizarlas.

Estas nuevas tecnologías entran en nuestra vida cotidiana modificando la manera en la que nos comunicamos, hacemos nuevas amistades o estudiamos. Esto incide en las vidas de los adultos como también de los niños. Sin embargo, son los niños y adolescentes los que tienen un mayor contacto y accesibilidad a estas puesto que los niños de hoy; nuestros hijos, son niños digitales. Nacieron con una o más computadores en casa, entre celulares inteligentes, laptops, internet en la televisión, en los teléfonos, etc. Su mundo es notoriamente distinto y ellos, a diferencia de nosotros, manejan todo esto de manera natural.

Por un lado, trae beneficios importantes en la vida de nuestros hijos puesto que tener acceso a una computadora y al internet puede ser una herramienta importante para fines educativos. Sin embargo, es importante recordar que el aprendizaje no sólo debe ser virtual. Debe existir la posibilidad de tener la experiencia en vivo y que no sólo se limite a través de una pantalla. Por ejemplo, si un niño debe investigar acerca del Santuario Arqueológico de Pachacamac, además de buscar la información en internet podría ir a conocer el lugar y tener un contacto directo. De esta manera, la experiencia real no será desplazada por la virtual; uno de los riesgos que se corren en estos tiempos.

Por otro lado, también surge la preocupación por parte de los padres al sentir dificultades para establecer reglas y regular el uso de la tecnología en sus hijos. Es importante que puedan entender que la tecnología ha cambiado y por lo tanto la sociedad también. Hoy en día, los nuevos medios tienen mayor importancia en la vida de los niños y los adolescentes. Las imágenes, la comunicación rápida, el acceso veloz a la información y los diferentes modos de conocer personas a través del Facebook son estímulos permanentes que pueden llegar a generar ansiedad, adicción o angustia.

Asimismo, se ha observado que el uso exacerbado de dispositivos tecnológicos puede producir dificultades en los niños para concentrarse durante largos periodos de tiempo. En esta línea, la hiperestimulación de nuestra cultura audiovisual afecta la capacidad de los niños para preservar conocimiento, recordar y construir frases claras. Del mismo modo, enseñar a utilizar este tipo de artefactos antes de que tener un sistema preparado para esto, puede causar deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.

De allí la importancia de poder poner límites como, por ejemplo, restringir el tiempo de acceso de sus hijos al celular, el Ipad o la computadora. De igual manera, poder controlar el contenido a los que sus hijos acceden mediante el internet y tener claras la etapa de desarrollo en la que se encuentra antes de decidir comprarle alguno de estos aparatos.

Hay que recalcar que existen ciertos peligros si dejamos que un niño utilice el internet sin supervisión de un adulto. La tecnología digital también puede hacer que sean más susceptibles de sufrir daños en línea y fuera de línea, incluida la pérdida de privacidad. Por ello, resulta importante que los padres puedan conversar con sus hijos sobre el uso de la computadora y del internet, incluyendo la vida virtual en los temas de conversación para que sepan que sientan que estamos involucrados en sus intereses. Del mismo modo, si hay alguna prohibición es fundamental que se pueda explicar el porqué de la decisión. De esta forma, los niños pueden entender la importancia de su seguridad cuando utilizan este medio de comunicación. Asimismo, deben de saber que no pueden dar datos personales ni conversar con desconocidos por internet.

Por todo lo mencionado, desde el Centro Vinculare consideramos que algo relevante en la vida de nuestros niños es dar prioridad al juego y a la cercanía de los niños con sus padres antes que al uso de la tecnología. Asimismo, debemos generar momentos de desconexión, donde a pesar de haber momentos en los que tengan acceso a estos medios de comunicación, también deben haber espacios para hacer otras cosas en casa sin usar el celular, la televisión etc. De la misma manera, es importante centrarnos más en qué hacen los niños a través de estos medios y no solamente en el tiempo que invierten con estos.  Esto ayudará a  protegerlos de una mejor manera. 

Bibliografía:

https://www.univision.com/noticias/salud-infantil/ninos-sobreestimulados-como-la-tecnologia-ha-transformado-la-infancia

https://www.facemama.com/nino/la-tecnologia-y-los-ninos.html

https://www.mepiar.com/ninos-y-tecnologia-ventajas-e-inconvenientes-del-uso-de-dispositivos-moviles/

http//www.semana.com/vida-moderna/articulo/consejos-para-el-uso-de-tecnologia-en-los-ninos/557744

CÓMO ACOMPAÑAR LA ELABORACIÓN DEL DUELO EN LOS NIÑOS

junio 2018

Desde el Centro Vinculare, consideramos importante abordar este mes, un tema de suma relevancia: el duelo cuando se pierde a un ser querido y cómo lo viven nuestros niños. Las pérdidas generan dolor a cualquier edad y por ello, es importante saber qué hacer para ayudar a nuestros hijos y cómo tocar el tema con ellos, recordando siempre que este proceso es normal, necesario y adaptativo.

El duelo cumple diversas funciones tales como aceptar la pérdida, adaptarse al ambiente en el cual el difunto ya no está presente y reflexionar sobre los momentos de vida compartidos. En los niños, existen una serie de características específicas dependiendo de la etapa madurativa en la que se encuentren la cual influirá en cómo perciben y comprenden la muerte. De esto también depende de que modo se debe enfocar el tema con ellos.

Alrededor de los dos años de edad, el niño percibe la pérdida, sin embargo, no es capaz de comprender el significado de la muerte, puesto que no tiene un concepto de esta. Por ello, la viven como una separación, por la cual también sufren. Entre los cuatro y seis años, los niños tienen una comprensión limitada de la muerte. Debido al pensamiento mágico que los caracteriza, creen que quien fallece puede volver nuevamente a la vida.

Por esta razón, será necesario explicarles lo ocurrido y lo que significa la muerte, utilizando un lenguaje que el niño pueda entender. Para que comprenda su significado, suele ser útil hacer referencia a los muchos momentos de la vida cotidiana donde está presente: en la naturaleza, en nuestras mascotas, por ejemplo. También es importante evitar eufemismos, expresiones como ‘’se ha ido lejos’’ o ‘’están durmiendo’’, ya que estas pueden alimentar la idea de la posibilidad de un retorno.

Por otro lado, entre los seis y nueve años, los niños ya distinguen la fantasía de la realidad y pueden comprender la muerte y sus consecuencias, entendiéndola como algo definitivo. Sin embargo, aparece también el sentimiento de culpa, que puede surgir cuando el niño se siente responsable de alguna causa del fallecimiento.  Finalmente, cuando los niños entran a la adolescencia, ya entienden que todos los seres humanos mueren, independientemente de su comportamiento y sus deseos.  De la misma manera, tienden a preguntar sobre el sentido de la muerte.

Cuando alguien cercano fallece, los padres deben de comunicar la noticia evitando retrasarla buscando un ambiente tranquilo y utilizando un lenguaje sencillo y adecuado a la edad. Es necesario que respondan las dudas y preguntas que tengan sus hijos e inclusive aceptar que hay aspectos que los adultos tampoco podemos entender. Es importante considerar la edad de  los niños y definir si están listos para participar en algunos  ritos funerarios y familiares . Esto los ayudará a comprender la muerte y elaborar un duelo adecuado.

Asimismo, los adultos deben tranquilizar a los niños y explicarles que serán capaces de adaptarse a los cambios. De igual manera, ayudarlos a recuperar la normalidad de la rutina y acompañarlos a retomar las actividades diarias como, por ejemplo, el colegio. Por último, es trascendental no reprochar ni sancionar al niño por sus respuestas adaptativas o por las reacciones que puedan surgir luego de la muerte de un ser querido.

Por todo lo mencionado anteriormente, desde el Centro Vinculare, consideramos sumamente importante hablar con los niños acerca de la muerte. Aunque resulte doloroso y difícil, es mejor hacerlo pronto. Para esto, ha de buscarse un momento y lugar adecuado para explicarles lo ocurrido con palabras sencillas y sinceras. Lo esencial es crear una atmósfera de confianza y apertura, transmitiéndole a los niños que no hay una manera correcta ni equivocada de sentirse. Señalar que la muerte es algo triste pero natural, por lo que todos debemos pasar, resaltando que no es culpa de nadie.

De la misma manera, debemos dejar que el niño se exprese, que cuente lo que siente, permitirle recordar experiencias bonitas y significativas que se han vivido y compartido con la persona que ha fallecido. Además, se debe mantener física y emocionalmente cercanía con el niño, sobretodo acompañarlo y recordarle que no está solo. En esta misma línea, es fundamental no cohibir nuestros sentimientos frente a ellos sino, por el contrario, compartir con ellos el dolor y ofrecerles modelos de actuación.

Bibliografía:

 
 

EL JUEGO EN FUNCIÓN A LA EDAD DE LOS NIÑOS

julio 2018

Los niños aprenden a través del juego, razón por la que este cumple una función importante en la formación de la creatividad, la fantasía y sus capacidades. Este se considera fundamental para el crecimiento de los niños en sus diversas etapas, existiendo distintos tipos de juego según la edad  de cada uno de ellos. De esta manera, cada actividad lúdica brinda oportunidades para que los niños puedan desplegar nuevas habilidades y avanzar en su desarrollo integral.

El juego favorece el desarrollo cognitivo y afectivo de los niños, facilitando el desarrollo de la inteligencia al enfrentarse a nuevos retos y ayudándoles a tolerar la frustración y  permitiéndole a los niños exteriorizar sus miedos, angustias y en general su mundo interno a través de este. De la misma manera, el juego es una herramienta de aprendizaje para los niños. Facilita las competencias sociales al compartir con otra persona, permiten interiorizar las reglas y normas establecidas en la interacción y brinda la posibilidad de ganar y perder. Asimismo, mejora su motricidad gruesa y fina a través del movimiento que implica el jugar. En esta línea, cada etapa del desarrollo se encuentra asociada  a un tipo de juego distinto según las necesidades y las habilidades de los niños a cada edad.

Durante el primer año de vida, los niños son exploradores natos del ambiente, razón por la que para ellos es muy importante poder manipular objetos para conocerlos. Por ello, los niños en esta edad se caracterizan por agarrar objetos, tirarlos al suelo, llevárselos a la boca y conocer como suenan. De la misma manera, empiezan a desplazarse a través del gateo, por lo que empiezan a tomar iniciativa estableciendo contacto con las personas y el entorno que los rodea. Es fundamental recordar que en este primer año de vida, lo que más le atrae al niño es estar con su madre, quien es la persona que le proporciona los mejores estímulos. A su lado, los niños se sienten seguros y protegidos.

Por todo lo mencionado, en esta primera etapa de su desarrollo, los juguetes y juegos más apropiados son los que le permitan experimentar con distintas texturas y los que estimulen la capacidad de desplazamiento. Es por esta razón que los adultos tienen un rol importante, al ser intermediarios para que los niños puedan involucrarse con ellos. Algunos de los juguetes recomendados para esta edad son mordedores de distintas texturas, cubos grandes, pelotas u objetos rodantes que estimulen el movimiento, sonajeros de material blando, etc.

Entre los 2 y 6 años se desarrollan nuevas habilidades y aptitudes, como el lenguaje y la socialización. Estas le permiten a los niños una comunicación más fluida con el entorno, con los adultos y con los niños de su edad. Estos comienzan a encontrarse más pendientes del mundo exterior, les gusta imitar a los adultos y se inicia el juego simbólico, donde incluyen la ficción, la fantasía y su creatividad. Durante esta etapa, el “como si” entra al juego y el niño convierte los objetos en cualquier otra cosa que pueda imaginarse. Sin embargo, a pesar de que a estas edades los niños adquieren cada vez más independencia, les resulta imprescindible la presencia de los padres, también durante el juego ya que los niños necesitan estar con los adultos en sus momentos lúdicos.

En cuanto a los niños entre los 2 y 3 años, disfrutan mucho reproduciendo escenas cotidianas del día a día propias de los adultos. Por ello, imitan a personas de distintas profesiones y con diferentes roles sociales como por ejemplo, juegan al doctor, a la mamá, a la profesora. Por ello se recomiendan juguetes como muñecos, peluches, cubos, pero sobretodo realizar juegos que representen reproducciones del mundo adulto, como jugar al teléfono, a la cocinita, al carrito para sacar a pasear a los muñecos, etc.

A partir de los 3 años, comienza la etapa de la autonomía infantil donde el niño ya se siente más capaz de hacerlo todo por sí mismo; además, los amigos entran en sus vidas. En estas edades les gustan los juegos donde se puedan desplazar y a partir de los 4 años se involucran en juegos con reglas sencillas y se dedican a construcciones más complejas donde ejercitan su capacidad de concentración y razonamiento lógico. Además, en estos juegos estimulan sus habilidades de organización espacial y coordinación mano ojo. Por ello, se recomiendan juegos de construcción, rompecabezas, triciclos, disfraces e instrumentos musicales,

Entre los 6 y 9 años, los niños comienzan a desarrollar su creatividad. Por ello, les gusta expresarse mediante objetos que realizan ellos mismos, ya sea partiendo de un modelo o de forma libre. En estas edades hay lazos muy cercanos con otros niños y comparten su juego con amigos. Por esta razón, aparecen aspectos morales dentro del juego y adquieren mayor importancia los juegos con reglas, juegos de mesa y deportivos. De la misma manera, comienzan a aceptar las pautas y condiciones de cada actividad. Sin embargo, surge la competitividad entre ellos, por lo que en esta etapa, aprenden a competir y trabajar en equipo; experimentan tanto el fracaso como el éxito.

A esta edad, es importante reconocer que los videojuegos adquieren un rol importante y son bastante solicitados. Estos no se consideran malos ni buenos, sino que más bien depende del uso que se les de. Por esta razón es importante que los padres conozcan sus contenidos y definan si son apropiados para la edad de su hijo y establezcan reglas, como por ejemplo, limitar el tiempo que se dedican a jugar. Asimismo, en estas edades se recomiendan juegos de memoria, de pregunta respuesta, de concentración, de estrategia, juegos de experimentos, juegos de creación y deportivos.

Finalmente, a partir de los 9 años, los niños viven cambios importantes en su cuerpo, mente y emociones mientras se acerca a la adolescencia. En este periodo se suelen fijar en los modelos adultos, por lo que el ejemplo de la familia es fundamental. Los padres siguen siendo su referencia pero se sienten cada vez más cerca de sus amigos. A esta edad, empiezan a definir aficiones y les atraen los juegos creativos, donde puedan dar rienda suelta a la creatividad. En esta etapa se recomiendan dedicar un tiempo en familia a juegos de mesa, fomentando un ambiente relajado donde las relaciones padres e hijos se desarrollen con fluidez.

Referencias:

 

Desde el Centro Vinculare, queremos abordar este mes un tema de bastante importancia: la maternidad y las ideas que giran alrededor de esta. Existen varios mitos en cuanto a lo que significa ser mamá, siendo uno de ellos el que de la madre perfecta. Sin embargo, como se sabe, todas las mamás son distintas y tienen diferentes maneras de relacionarse e involucrarse con sus hijos. Es por esto que no existe un solo tipo de madre; ni es posible pensar, en una perfecta.

Hoy en día los medios de comunicación nos bombardean con mensajes sobre la maternidad y lo que significa ser mamá. La exigencia de ser perfecta termina reduciendo la espontaneidad y la creatividad de las mujeres que se sienten presionadas por esta imagen. Esta las lleva a compararse con modelos irreales de las películas o las revistas, sin entender la verdadera complejidad que significa la crianza y la maternidad.

Por un lado, la sociedad exige a las mujeres tener un instinto maternal, amar a sus hijos de manera incondicional, entregarse de manera absoluta y ser responsables de todo lo que ocurre a su alrededor. Es importante deconstruir estas ideas para poder construir una imagen realista sobre la maternidad. El instinto maternal supondría una manera natural, universal e inmutable de cuidar a los niños y niñas. Sin embargo, no existen pruebas científicas sobre este, ni se han encontrado evidencias de genes que se asocien con el amor y el cuidado materno.  Esto lazos madre-hijo/a son el resultado de un proceso de interacción mutua y de intercambio. 

Por otro lado, cumplir el rol de madre no siempre es tan fácil como lo muestran los medios de comunicación. En ciertas ocasiones, resulta difícil disponer del tiempo y energía para realizar todas las tareas parentales y a la vez, lograr tener un tiempo para sí misma. Asimismo, este ideal  limita la maternidad escondiendo las diferencias que pueden existir entre cada madre. La función materna no debería ser categorizada en “buena” o “mala” ya que existen miles de formas de vincularse y experimentar con los hijos y estas no pueden ser señaladas como correctas o incorrectas. Este paradigma puede llevar a que muchas mujeres sientan culpa por no poder cumplir con las exigencias de la sociedad.

A pesar de que actualmente el feminismo está ganando más espacios en nuestra sociedad y los padres van teniendo mayor presencia en la crianza de los niños, aún gran parte de la responsabilidad recae en las madres. Esto puede sobrecargarlas y llenarlas de culpa cuando no logran satisfacer todas las necesidades de sus hijos. Del mismo modo, llevarlas a  reducir  la presencia y la intervención de los hombres como padres; rol fundamental para el desarrollo de los niños.

Por todo lo mencionado anteriormente, desde el Centro Vinculare, consideramos sumamente importante buscar espacios para conversar sobre la maternidad y recalcar que en la medida que se vinculen afectivamente con sus hijos estarán cumpliendo adecuadamente su función. Asimismo, nos parece fundamental normalizar las dudas y dificultades que pueden sentir las mujeres en la crianza  así como brindarles un espacio de acompañamiento durante esta etapa.

Debemos recordar que lo que los niños necesitan es que los amemos, respetemos y aceptemos. Por ello, olvidémonos de pretender alcanzar la perfección. Es mejor aspirar a ser aquella mamá que nuestros hijos necesitan y ser  el ejemplo de todo aquello que deseamos que sean y que aprendan.

Referencias:

agosto 2018

EL MITO DE LA MADRE PERFECTA

 

Desde el Centro Vinculare, queremos abordar este mes, un tema de suma relevancia y que es ya una realidad a partir de los cambios que se vienen dando en la sociedad y el siglo XXI: las nuevas familias y la gran variedad de conformaciones familiares. Consideramos necesario poder conocer pensar y conversar sobre el tema con nuestros hijos e hijas.

 

Desde pequeños nos enseñan que la familia es lo más importante que tenemos. Quienes constituyen una, comparten un fuerte sentimiento de pertenencia y compromiso entre ellos. Si bien hasta hace unos años el modelo tradicional estaba conformado por mamá, papá, hijo e hija, hoy en día, este modelo ya no es el único, debido a los cambios que se han dado en la sociedad.  Hoy encontramos distintos tipos de familia donde los niños se desenvuelven y vinculan. Podemos mencionar, por ejemplo, la nuclear, monoparental, reconstituida, extensa, homoparental, adoptiva, entre muchas otras más. A pesar de las diferencias que pueden encontrarse entre cada una de estas, hay funciones familiares que se mantienen en todas ellas. En este sentido, si bien la composición es diferente, lo que debe prevalecer es que los miembros se quieran, se acepten y se respeten con sus diferencias, virtudes y defectos.

Las familias nucleares son aquellas que están compuestas por una mamá y un papá que se hacen cargo de uno o más hijos biológicos. Este tipo de familia está asociado al modelo tradicional.

Las familias monoparentales están conformadas por una madre o un padre que solos, se encargan de la crianza de sus hijos. Esto puede ocurrir sea porque uno de los padres está ausente, por divorcios, o porque una mujer por ejemplo soltera decide ser madre. Vemos hoy como muchas mujeres u hombres  están recurriendo a métodos de reproducción asistida para convertirse en padres.

Las familias reconstituidas están compuestas por una mamá, un papá, los hijos biológicos del padre, los hijos biológicos de la madre y  en muchos casos los hijos de ambos. Por otro lado, hay familias de tres generaciones en las cuales, no solo están uno o ambos padres sino también los abuelos.

Desde hace un tiempo existen también, las familias homoparentales que están conformadas por una pareja de padres o madres con uno o más hijos.

Es relevante mencionar que así como existen distintas composiciones familiares, también hay diferentes formas de tener hijos. En esta línea, cabe nombrar alguna de ellas. Hay padres que deciden adoptar a sus hijos, otros los buscan a través de una fertilización asistida o acceden a una donación de óvulos o espermatozoides. A pesar de las diferencias, lo importante es que en todas las situaciones, los padres quisieron formar una familia y tener un bebé.

Actualmente, vivimos en un mundo en el cual se están dando grandes cambios sociales y por lo tanto, también en la familia y en el modo de vivir la parentalidad. Estas variaciones en la crianza y en la manera de ser padres, puede causar desconcierto, preocupación y confusión tanto en los adultos como en los niños. Si bien no todos compartimos las mismas ideas es importante respetar a cada persona y su forma de vivir en familia, así como fomentar el respeto por las diferencias en los más pequeños.

Desde el Centro Vinculare, consideramos fundamental conversar con los niños sobre su historia familiar. Cada historia es diferente y un niño necesita conocer su origen y ubicarse dentro de un contexto donde el afecto y los vínculos deben ser lo importante. También poder narrar de acuerdo a su edad los momentos difíciles que cada familia puede haber atravesado, rescatando siempre que ellos están protegidos y cuidados. Del mismo modo, hay que explicarles cómo funciona su familia, estar abiertos a aclarar las dudas que tengan, a recibir sus sentimientos y normalizar las diferencias. Todas las familias son distintas y es por esto que creemos que es esencial respetarnos y aceptarnos; no existe una familia correcta o incorrecta.

En el mundo actual habrán personas que no pudieron o decidieron no tener hijos y también forman familias que se vinculan con otros personas de la familia extensa y que también constituyen otro modo  de ser familia (parejas sin hijos, tíos solteros, sobrinos, sobrinos nietos).

No olvidemos que los secretos familiares, lo “no hablado” respecto a las historias de cada familia, de alguna manera crean un vacío y angustia, pues siempre algo saldrá a relucir o será descubierto, pues  trasmitimos con nuestros gestos, silencios, dudas que hay algo de lo que “no se puede hablar”. Desde los niños, ellos van percibiendo que hay algo “malo” en su historia, que hay temas que callar y que no se pueden conocer. Este no saber o no poder preguntar se hará evidente en otros aspectos de su desarrollo (aprendizaje, relación con pares, bloqueos). 

Por último, sugerimos a los padres que cuando tengan dudas o no sepan cómo conversar con sus hijos sobre sus orígenes o familias, busquen apoyo o consejería para poder pensar y trabajar primero  temas que los mueven a ellos como adultos, para luego estar más tranquilos de hacerlo con sus hijos. En algunas ocasiones, es difícil encontrar la forma de calmar las preocupaciones que giran alrededor de esto y un profesional puede tener las herramientas que necesitamos para lograrlo.

Bibliografía:

setiembre 2018

LAS NUEVAS FAMILIAS

 

Todas las familias tienen secretos guardados y situaciones que prefieren mantener en silencio. Consideramos relevante poder reflexionar sobre este tema y ver el impacto que puede tener tanto en los niños como en  la dinámica familiar.

 

Según la RAE, los secretos son lo oculto, lo ignorado y lo separado del conocimiento de los demás. Pueden ser situaciones, experiencias y realidades que se callan y se esconden por miedo a no ser aceptadas. Usualmente, algunos padres y madres silencian ciertas cosas por miedo a lastimar a sus hijos e hijas.  Lo “no dicho” brinda la ilusión de que evitaremos el dolor y que la verdad se mantendrá alejada y olvidada.

Hay situaciones de la historia familiar que llegan a constituirse como secretos. Nos parece importante mencionar algunas como: la adopción de un niño; la separación de los padres, la ausencia del padre o de la madre, los hijos de relaciones paralelas, la enfermedad o muerte de un miembro de la familia, entre otras. A pesar de que busquemos proteger a los niños, hay que entender que la verdad oculta termina saliendo a la luz de una u otra manera. En este sentido, algunos autores explican que lo que no se expresa en palabras surge después a través de la comunicación no verbal.

Los secretos afectan nuestra relación con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Si bien estos son callados, se pueden expresar mediante el cuerpo, enfermedades, alergias o angustia injustificada. Incluso, los niños pueden percibir la tensión y ansiedad familiar, lo que puede generar dificultades en su desarrollo. Por ende, es mejor saber la verdad aunque sea dolorosa y difícil, ya que al poder conversar sobre esta, los miembros de la familia podrán hacerse cargo de la realidad y utilizar sus recursos para afrontarla.

Cuando esto no sucede, se intensifica la ansiedad y se generan crisis familiares. Puede ser que la otra persona presienta o ya sepa que hay algo que no le están contando. Esto origina relaciones conflictivas y hace crecer la desconfianza entre las personas que conocen la verdad y quiénes no. Asimismo, lo silenciado puede generar círculos viciosos de los cuales es complicado salir y que al mismo tiempo es difícil de mantener.

Desde el Centro Vinculare, consideramos fundamental poder compartir las verdades de la historia familiar por más dolorosas que sean y enfrentarlas  desde el cariño y la confianza. En esta línea, recomendamos que, cuando se quiere dar fin a un secreto, es importante pensar a quién y en qué forma se va a comunicar así como el momento indicado. Hay que prever las reacciones de las personas y pensar en la mejor manera de apoyar el proceso de asimilación de estas. Sólo así  mejorará la comunicación, se fortalecerá el vínculo sano en la familia y se podrá aliviar o evitar aquellos síntomas que han surgido.

Por ello, no sólo se produce una liberación de una carga generada por tener la responsabilidad de mantener oculto este secreto, sino que calma la tensión y la angustia que ha surgido en el ambiente donde interactúan los integrantes de la familia, facilitando un buen desenvolvimiento de la dinámica familiar, lo cual permitirá una disminución notoria del malestar que nuestros niños hayan podido reflejar por la situación conflictuada.

De igual manera, se debe considerar la forma en la que se les comunicará a los menores de la casa sobre la situación. Tomemos en cuenta que también son miembros de la familia y, aunque el tema sea delicado, se debe encontrar un momento en el cual abordarlo de manera apropiada, ya que ellos han podido percibir y percatarse de este malestar familiar, aunque pensemos que no es así.

Recordemos que, nosotros como adultos, debemos preparar a nuestros niños para que puedan enfrentar con la verdad, las situaciones que consideren conflictivas o difíciles.

 

Bibliografía:

octubre 2018

LOS SECRETOS FAMILIARES

 

Desde los primeros años de vida, los niños van creciendo y desarrollando una serie de fortalezas en la medida que se van enfrentando al mundo. Así mismo, irán apareciendo algunas dificultades.  Las experiencias y las relaciones que mantienen  con su entorno y con quienes los rodean serán fundamentales. La mirada que brinden los padres será esencial para que puedan construirse a sí mismos y valorar cada aspecto de su desarrollo.

Los padres deben de identificar las virtudes y las limitaciones de los niños y aceptarlos, validando siempre su potencial. Suele suceder que los padres y las madres hacen énfasis en lo que les cuesta hacer a sus hijos. Muchas veces están buscando la perfección o, tratan de que sus hijos obtengan logros que ellos no pudieron tener. De alguna manera es una especie de reparación que adjudican a sus hijos de manera inconsciente.

Es importante hacer hincapié en reconocer las fortalezas ya que todos los niños tienen algunas áreas en las que destacan más que en otras. Existen habilidades diversas y no todos tenemos que ser buenos en lo mismo. Los niños tienen que sentir el apoyo incondicional de sus padres para poder de esta manera desarrollar sus capacidades. En ocasiones, los adultos nos olvidamos de mencionarles lo bien que hacen ciertas cosas así sean pequeñas.

Por otro lado, frecuentemente, los padres tienden a fijarse más en los aspectos cognitivos de sus hijos, olvidándose de otro tipo de habilidades que son de suma importancia para la vida. Hay niños que tienen habilidad para las matemáticas, otros son mejores en los aspectos sociales o emocionales, otros en el deporte, etc. Cada niño es diferente y único. Padres e hijos pueden descubrir juntos cuáles son sus destrezas.

Pongámonos a pensar cómo puede afectar en ellos una exigencia que exceda sus capacidades. Cómo puede repercutir en su autoestima y valía personal, así como en la construcción de su identidad. Recordemos que ellos se encuentran en constante evolución. Por ende, necesitan que se les facilite las condiciones propicias para su desarrollo, sobre todo en sus primeros años de vida.

Por otro lado, al reconocer también sus debilidades es necesario acompañarlos a lidiar con la frustración. Los padres pueden ayudarlos para que  aprendan a tolerarla y manejarla de manera adecuada. Esto permitirá que ellos logren afrontar otras situaciones problemáticas por sí mismos. Para esto, los adultos tienen que estar dispuestos a recibir las emociones negativas de los niños con comprensión y cariño. De esta manera, cuando crezcan intentarán cumplir con las demandas de su entorno sin temor a equivocarse y tratando de desempeñarse lo mejor posible.

En esta misma línea, cuando los niños logran identificar sus errores y fallos pueden buscar la manera de no repetirlos. Esto fomenta tanto la perseverancia como el esfuerzo en ellos. Desde pequeños deben de aprender a esforzarse para alcanzar lo que se proponen encontrando soluciones a las dificultades que surgen. Se les puede guiar para que cada día realicen las actividades cotidianas un poco mejor y para que se sientan orgullosos de sus avances.

Por todo ello, desde el Centro Vinculare, consideramos fundamental que los padres ejerzan la crianza con afecto, acompañando a los niños en su desarrollo, respetando su esencia y forma de ser. Una contención adecuada para fortalecer la seguridad y la confianza serán esenciales para desarrollarse y desenvolverse en su entorno.

Por último, cabe recalcar que la responsabilidad de los padres no recae en resaltar sus virtudes y criticar sus defectos durante su proceso de crecimiento, sino en mostrarles sus recursos y posibilidades para ser mejores cada día. Esto también permitirá que se conozcan a sí mismos, fortaleciendo su autoeficacia y autonomía ante las dificultades.

Te recordamos que es importante:

  • Elogiar las habilidades y los buenos comportamientos

  • Brindarles el tiempo necesario para cada actividad teniendo en cuenta las características del niño

  • Ser pacientes y adecuarnos a su ritmo de desarrollo

  • Apoyarlos en aquello que les cuesta más

  • Darles aliento para continúen intentando alcanzar sus metas

  • Evitar dar órdenes o críticas sino sugerencias y consejos

  • Tener expectativas reales para nuestros hijos

 

Bibliografía:

noviembre 2018

RECONOCER Y ACEPTAR LAS CAPACIDADES Y DIFICULTADES DE NUESTROS HIJOS

 

El arte tiene muchos beneficios en la vida de los niños. Permite que se expresen a través de la creatividad y la imaginación. Cuando nuestros hijos tienen experiencias artísticas desde pequeños, se sensibilizan ante la vida y el mundo. A través de la música, el baile, el teatro o las artes plásticas, los niños crecen como personas.

Todos los niños tienen un gran potencial creativo y son espontáneos por naturaleza. El arte y el juego libre favorecen que se expresen y comuniquen sus emociones e ideas. Por medio de diferentes actividades artísticas podemos acercarnos a su mundo y conocer sus pensamientos, sentimientos, preocupaciones e intereses.

Del mismo modo, es una herramienta para conocer el mundo y desarrollarse en él. Exponerse regularmente a un proceso artístico puede ayudarlos a saber cómo usar sus recursos y descubrir nuevas estrategias para responder y afrontar situaciones problemáticas haciendo uso de la imaginación.

En esta línea, relacionarse con el arte desde pequeños cambia la manera en la que se enfrentan a lo que los rodea, brindándoles una nueva perspectiva de las situaciones. Asimismo, el acompañamiento de expresiones artísticas apoyan a su madurez y les ayuda a desarrollar aún más sus habilidades cognitivas, afectivas y físicas.

Por otro lado, una de las características de las prácticas artísticas es que brindan la experiencia de sentirse creativo y creadores reafirmando la subjetividad y la autonomía de cada persona. Los niños sienten que pueden expresarse completa y libremente a través del arte.

Desde el Centro Vinculare, consideramos importante que los niños tengan espacios donde puedan ensayar, probar, explorar y equivocarse; esto potencia la creatividad y la expresión. Igualmente, los talleres de arte usualmente promueven la empatía, la capacidad para identificar y expresar emociones, la imaginación, la creatividad, el compartir, entre otros. A continuación, te presentamos algunos ejemplos de actividades artísticas que impactan en la vida de los más pequeños:

  1. El dibujo o la pintura fomenta el desarrollo de la psicomotricidad fina, la escritura, la creatividad y aumentan la autoconfianza, ya que el niño puede exteriorizar libremente sus emociones y sensaciones desde su manera particular de expresarse, lo cual también aporta en la formación de su personalidad, adquiriendo poco a poco madurez psicológica.

  2. El teatro promueve el trabajo en equipo, la solidaridad, el respeto por los demás, la tolerancia, la perseverancia y la empatía, pudiendo interpretar distintos personajes en distintas situaciones, poniéndose en el lugar de ellos, lo cual genera apertura mental. Así también, permite enfrentar miedos y aceptar nuevos retos como, por ejemplo, superar la timidez, desarrollando la seguridad en sí mismo. Por último, fomenta el desarrollo de su imaginación y creatividad.

  3. Los malabares y la acrobacia ayudan a desarrollar la tolerancia a la frustración, la confianza en sí mismo y la cooperación con los compañeros. Asimismo, apoyan el desarrollo de la motricidad gruesa y fina.

  4. La expresión corporal o danza ayudan en el desarrollo físico de nuestros niños, aumentando la seguridad en el manejo de su cuerpo, el mantenimiento de su flexibilidad y en la maduración de sus capacidades innatas para moverse, correr, saltar, etc.  Del mismo modo, adquieren mayor equilibrio,  coordinación y control necesario para su desarrollo evolutivo. Por último, aporta en el desarrollo de su inteligencia emocional al permitir expresarse por medio del movimiento de su cuerpo.

  5. La música puede estimular su capacidad sensorial auditiva y vocal, favoreciendo su aprendizaje por medio de canciones, incrementando su vocabulario y entiendo el significado de nuevas palabras. La música puede acompañar el movimiento ayudando en su capacidad motriz. Por último, cantar con los padres fortalece más el lazo afectivo que pueden tener.
     

Te recordamos algunos beneficios del arte:

  • Es una manera de sentir y de sensibilizar a los niños ante el mundo. Les facilita la expresión de su mundo interno y los motiva a crear, aprender e innovar.

  • Favorece las capacidades cognitivas de los niños especialmente en áreas como la representación simbólica, la relación espacial, los números y las cantidades, el orden, las series, las clasificaciones, entre otras.

  • Mejora la comunicación padres-hijos, ya que permite que nos acerquemos a su mundo y, por ende, fortalece el vínculo que tienen. A través de la danza, los dibujos y la pintura, los niños expresan lo que sienten y lo que piensan.

  • Brinda la posibilidad de pensar en sí mismo.

  • Potencia la autoestima y el concepto de uno mismo

  • Mejora el desarrollo físico, la coordinación mano-ojo, la lateralidad, el sentido del ritmo, entre otros.

  • Enriquece el lenguaje de los niños

  • Exploran el mundo que los rodea y adquieren conciencia de los demás.

  • Aprenden a cooperar realizando trabajos artísticos en equipo

  • Es una fuente de alegría y disfrute para los más pequeños. Los niños dejan volar su imaginación y se divierten creando historias y personajes.
     

Bibliografía

diciembre 2018

LA IMPORTANCIA DEL ARTE EN LA VIDA DE LOS NIÑOS

Centro Vinculare © 2020 

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now